Percy Francisco Alvarado
Godoy
Escritor guatemalteco
22 de enero del 2004.
Como se ha puesto de moda dentro de la
administración Bush abordar el tema referido a una
transición “democrática” en Cuba en una supuesta era
post Castro, el señor Andrew Natsios no quiso
quedarse atrás y aprovechó el marco de la
Conferencia sobre la transición en Cuba, realizada
en Washington el pasado 16 de enero, para lanzar sus
incongruentes apreciaciones sobre cuál debía ser la
estrategia a seguir por parte de los Estados Unidos
ante esta contingencia.
Sin poder abandonar sus aires
de agorero barato, el administrador de la Agencia de
los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional
(USAID) expuso sus apreciaciones sobre el futuro de
Cuba, alejándose de la realidad y ensuciándose con
un subjetivismo antihistórico cargado de fetidez e
irrisorio anacronismo.
¿Cómo ve este señor el futuro
de la Isla y cómo entiende el papel de los amos del
Norte en este sentido?
Su apreciación inicial al
decir que “debido a que el dictador cubano Fidel
Castro ha reprimido a su pueblo durante más de
cuatro décadas”, exige de los Estados Unidos el
prepararse con gran cuidado para la transición
(final) de Cuba a la democracia, lo hace patinar
desde un principio. Ni Fidel ha sido un dictador, ni
el pueblo ha sufrido en estas cuatro décadas. Su
desconocimiento u olvido premeditado de la realidad
cubana, así como su no aceptación del hecho
innegable de que más del 97 % de los cubanos de la
Isla votaron a favor del socialismo, lo impiden de
ser objetivo al juzgar el asunto cubano.
Para Natsios los cubanos no
han sido libres, precisamente en la época en que la
libertad ha sido su principal conquista. Por tanto,
el total abandono de este hecho en su análisis de la
realidad cubana lo hace perder objetividad y lo
aleja de la verdad.
Asumiendo el papel de
ensayado benefactor, mientras esconde las verdaderas
intenciones, Natsios plantea la preocupación
norteamericana sobre la pacificación de Cuba,
prometiendo un socorro humanitario para el pueblo
cubano del que dudamos cuando vemos el modelo de
pacificación que los EE UU han impuesto a los
afganos e iraquíes. La paloma de la paz, sin lugar a
dudas, se convertirá en un buitre carroñero y sin
escrúpulos si lo dejamos volar por los cielos de la
isla.
En sus análisis, el jefe de
la USAID condiciona el tipo y formas de la ayuda
humanitaria a Cuba durante la pretendida transición
a la democracia al tipo de gobierno que se
establezca en la Isla. Para ello define tres
escenarios imaginables:
► El primero, y el más
deseable para Estados Unidos sin lugar a dudas,
sería el establecimiento de un gobierno de
transición “estable y democrático”, sustentado en un
amplio apoyo popular y sin remanentes del viejo
orden.
La contradicción aparece con
toda claridad: ¿Puede existir un gobierno con mayor
apoyo popular que el existente en Cuba en la
actualidad? ¿Podrían lograr los norteamericanos un
gobierno realmente popular haciendo que el pueblo
cubano abandone los principios del socialismo? ¿Aceptarían
ese gobierno si realmente el mismo se decide a velar
por los intereses populares? Obviamente, no.
Por tanto, sería imposible
lograr este pretendido gobierno capaz de diluir por
arte de magia las insalvables contradicciones entre
las clases trabajadoras y los explotadores que
pretenden retrotraer la historia. Esta pretendida
armonía entre cubanos revolucionarios y socialistas
con los mafiosos de Miami, los históricos promotores
del terrorismo, sería imposible de lograr.
Es por ello que pensar en
este escenario es una idea absurda y rayana en la
estupidez, solo posible de afluir en una mente
mediocre como la del señor Natsios.
► Un segundo escenario, según
el jefe de la USAID, sería el establecimiento de un
gobierno inestable pero “capaz de capear el temporal
mientras logra garantizar elecciones democráticas”.
Parece ser que las enseñanzas actuales de Irak no
han servido para nada al señor Natsios cuando piensa
que en Cuba podría sostenerse un gobierno de este
tipo.
► Por último, este señor
establece un tercer escenario en el que exista un
gobierno inestable incapaz de sostenerse como
resultado de las luchas entre distintas facciones y
la resistencia de seguidores del antiguo régimen.
Obviamente, este tercer
escenario y el menos deseado por los Estados Unidos
les crearía a los norteamericanos una difícil
situación a la que estarían llamados a resolver
mediante una intervención abierta, alegando la
defensa de los derechos humanos de los ciudadanos.
Estos tres escenarios, desde
luego, recibirían distintos tratamientos en cuanto a
la ayuda humanitaria. La zanahoria serviría sólo
para premiar el status de mayor conveniencia para
Norteamérica.
Según Natsios, tanto sus
comentarios como las diversas ideas aportadas en la
conferencia servirían para establecer el cuerpo de
recomendaciones que la Comisión de Ayuda para una
Cuba Libre, anunciada por Bush el pasado 10 de
octubre del 2003, le entregaría al mismo el próximo
primero de mayo del 2004.
Sería bueno recomendarle a
este mediocre futurólogo que obvió en su análisis un
cuarto escenario y que es, desde luego, el más
cercano a la verdad: si en Cuba existiera alguna vez
una era post Castro, la misma será una continuación
del socialismo, el desarrollo avanzado de esta
sociedad a la que los cubanos han dedicado su
corazón y sus convicciones más puras.
Los cubanos jamás entregarán
su Revolución y, ante un posible ataque de sus
enemigos, el único escenario posible será el de la
lucha de todo el pueblo por preservar sus conquistas.
¡Apréndalo de una vez por todas, señor Natsios, así
evitará volver a equivocarse!