Editorial de Amigos de Cuba
Así reza esa famosa frase que se le acredita a México
y al general Porfirio Díaz, quien después de gobernar a México con
bota y látigo militar por más de 30 años (1876-1911) lamentara la
ingobernabilidad mexicana de aquella época.
Pero más allá de estas 12 palabras, en la
actualidad, la frase encierra el lamento nacional azteca tanto por
su situación geográfica en el continente Americano como y por la
subordinación y comportamiento de sus gobernantes actuales ante la
potencia hegemónica del norte.
Es de enfatizar que México, hasta hace unos 6 años,
gozaba de un alto respeto y admiración entre el resto de las
naciones latinoamericanas por su otrora política de respeto a la
autodeterminación, la soberanía y la no injerencia en los asuntos
internos de los pueblos hermanos. Pero eso ha dejado de ser un
ejemplo ante el mundo que así lo interpreto.
La actuación de México, en la última Cumbre de las
Américas en Mar Del Plata, Argentina, vino a testimoniar la tesis de
subordinación del presidente Vicente Fox ante los dictámenes de la
Casa Blanca. Vicente Fox se destaco como agente y defensor de los
intereses de su vecino norteño. Ante un grupo de gobernantes allí
reunidos que se oponían a la política neoliberal y al saqueo de los
recursos naturales, Vicente Fox no solo se opuso vehementemente a
sus homólogos, sino que ejerció presiones contra ellos en nombre del
llamado libre comercio para las Américas (ALCA) impuesto por
Washington, que busca lo contrario a la integración iberoamericana.
Fox se convirtió en opositor vehemente a la
búsqueda de alternativas que tengan como garante primordial a los
pueblos y sus necesidades y no a un simple mercadeo de productos, a
un sistema humanista que permita erradicar el flagelo de la enorme
pobreza y desigualdad social ente ricos y pobres que afecta a las
mayorías de nuestro continente.
México, uno de los 3 AMIGOS y villanos del famoso
libre comercio (Canadá, EE.UU., México), se ha convertido en
laboratorio norteamericano, siendo uno de los mas afectados por la
aplicación de recetas neoliberales que dictan las trasnacionales del
norte. Sus estadísticas datan el terrible empobrecimiento de las
mayorías de esa nación azteca y la enorme disparidad entre ricos y
pobres. La falta de oportunidades obliga a millones de conciudadanos
a abandonar sus hogares y en muchos casos, hasta perder la vida
misma en su intento para apalear el hambre mexicano. La misma prensa
mexicana relata datos oficiales en donde se dice que cada año, unos
350 mexicanos son asesinados por guarda fronteras de los EE.UU.
cuando estos intentan cruzar el Rió Bravo para llegar hasta a la
tierra prometida (EE.UU.)
Recientemente, George W. Bush. Aprobó la
construcción de una muralla kilométrica de 4 metros y medio de
altura, al estilo Israel, para impedir que “terroristas”
trabajadores, atraviesen su frontera. Esto suena paradójico puesto
que fue desde México donde ingreso el peligroso terrorista
internacional Luís Posada Carriles sin que ni los famosos Rangers de
Texas ni los mexicanos detectaran su presencia en la frontera.
De esta manera el gobierno norteamericano da una
bofetada al lacayismo Foxista e ignora que gran parte del territorio
mas allá del Rió Bravo, fue parte de México y que fueron inmigrantes
mexicanos los que ayudaron a construir las prosperas ciudades que
cambiaron de dueño a través de la invasión gringa a suelo mexicano.
Olvida Bush también que 14 de los 42 millones de habitantes que
hacen andar la economía de esa nación imperial son hispanos y que no
cuentan con atención médica y que el 25% de esa juventud deja de ir
a la escuela por trabajar para poder sobrevivir en esa opulenta
sociedad de consumo.
Pero el gobierno mexicano sigue augurando su
malinchismo histórico y ante los embates y abusos a sus
conciudadanos, este no ha demostrado ni dignidad ni coraje alguno al
aceptar una y otra bofetada de su hermano Bush.
La última prueba ha sido el sometimiento mexicano
a la bota yanqui al aceptar que se viole la soberanía mexicana al
aplicarse la Ley Helms Burton en su territorio con toda impunidad.
recientemente, (feb. 3), un grupo de profesionales cubanos fueron expulsados
del hotel Sheraton en la ciudad de México donde se reunían con su
contraparte de los EE.UU. para negociar. El canciller mexicano
Ernesto Derbez salio a la defensa no de la soberanía nacional o de
los victimas sino de la orden de Washington.
El canciller mexicano muy cercano a Washington y
lejano a su pueblo, al igual que en los casos de asesinatos por
parte de las autoridades norteñas contra conciudadanos mexicanos,
fue muy suave e incongruente en sus declaraciones. Este emisario de
los 3 amigos aseguro que el gobierno mexicano haría las
averiguaciones respectivas para ver si se había o no violado la
soberanía mexicana al obedecer la orden que llego del Departamento
de Estado norteamericano.
Luego Derbez cambio su postura al señalar que
México no enviaría ninguna nota diplomática pidiendo explicaciones a
su homologo estadounidense pues este solo envió la orden al Hotel
para que fuese ejecutada por mexicanos; y aseguro además que EE.UU.
no violo la soberanía mexicana al solicitar a la empresa, filial
norteamericana pero con sede en México, la aplicación de una ley de
estados unidos.
Para demostrar aun más su lacayismo, el honorable
canciller mexicano declaro que México se alineara a su homologo de
Washington para condenar a Cuba en la próxima Asamblea de la ONU en
materia de Derechos Humanos. Fox quien nunca a defendido los
derechos humanos de los mexicanos que ejecutan en Texas, ni defiende
los derechos humanos en Chiapas y en la mayoría de su población,
acusara a un país que protege esos derechos que quisieran tener las
mayorías mexicanas como son salud, educación, vivienda, dignidad,
empleo, etc., etc.
Esta vergonzosa actitud sumisa y servil del México
de hoy reafirma el sentimiento de lamento y fatalidad azteca: Pobre
México (Fox), tan lejos de (su pueblo) Dios y tan cerca de los
Estados Unidos.
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